Blog para chicas confundidas por el amor que quieren desconfundirse. De Ianire Estébanez bajo licencia Creative Commons Licencia de Creative Commons

Feliz no San Valentín y gracias por quererme


Feliz día a todas y todos, porque hoy no es San Valentín. Mañana sí, mañana es San Valentín y entonces parece que sólo podrán felicitarse las personas que tienen pareja y aquellas que no, tendrán que sentirse solas y desgraciadas. Llega San Valentín… y parece que se puede redimir un año entero con un detalle simbólico que demuestre que realmente queremos a alguien. Las tiendas de todo tipo se llenan de corazones, lazos rojos y regalos especiales para este día, oportunidades para demostrar sentimientos, por si no lo haces normalmente, bombones, lencerías y escapadas sorpresa que nos permitan re-enamorarnos, re-conquistarnos. Todo el mundo sabe que no hay nada mejor para el amor que llevar ropa interior nueva con corazones.

Así comienza mi participación de esta mañana en el programa de radio La Escotilla. Y aunque el blog sigue aún dormido (de momento), os la comparto para que podáis escucharla y la transcribo para quien prefiera leerla ;-) Gracias y mucho amor compartido... porque no sólo existe la pareja en nuestra vida.




http://97irratia.info/los-mitos-del-amor-romantico-en-la-escotilla/


Que tengas que demostrar con una compra tus sentimientos es evidentemente capitalista pero además ¿Qué tipo de amor prodiga este día? ¿Un amor de demostraciones anuales? ¿Un amor en el que no importe si lo cuidas y tratas el resto del año… si este día haces algo especial?.

No voy a quejarme del amor, un sentimiento, un conjunto de sentimientos, que nos hace acercarnos a las personas, confiar, apegarnos, compartir emociones positivas. Lo que sí me pregunto es por qué en esta sociedad se eleva a la categoría de amor único y verdadero, al amor de pareja. Como si no existieran otros. Por que sí, existen otros amores: mi familia, mis amistades, mis compañeras y compañeros, quienes no son "mi pareja" como tal, el amor a los animales, el amor a mis valores el amor a mi misma o mí mismo, el amor que yo quiera elegir como amor. Estos amores parece que no tienen protagonismo iluminado con focos, lazos y corazones.

El amor de pareja se lleva al extremo de pensar que cuando es complicado, difícil, inconstante o cíclico, nos engancha, nos da emoción, que nos permite volver a enamorarnos en cada vuelta al ciclo del sí y el no. 

Las canciones, las películas y los novelones, cantan a los amores difíciles, encumbrándolos, e idealizándolos, poniendo la meta, el reto, la competición, como objetivo del amor. El amor no tiene límites, el amor es una lucha, el amor consigue cualquier cosa, el amor perdona todo. Incluso que no te quieran, incluso que se olviden de ti (si luego un día llaman), incluso que te ninguneen por costumbre pero en el fondo estén por "cambiar". Incluso aunque tenga sombras y cuantas más mejor, porque tu amor conseguirá aclararlas y salvarlas. Porque el amor, nos dice la cultura romántica, el amor verdadero, ese, cuando llegue, el de verdad, de verdad-verdad de la güena, no te quedarán dudas (ni una!), te sentirás realizada para siempre jamás. 

Fijémonos que estos mensajes no son tan frecuentes con otros amores. Seguramente no habremos escuchado ideas que defiendan que las amigas que te dejan tirada y son duras e insensibles, sean las que más nos enganchan, porque en el fondo son buenas. Tampoco habremos escuchado que el amor de madre, cuanto más difícil es, mejor; ni frases tópicas como que las familias reñidas son las más queridas, porque los hermanos que te hacen daño, esos sí que les quieres, nunca nunca se olvidan. Pero en el amor de pareja, en su consecución, en su conquista, la cultura romántica nos vende continuamente la atracción unida a una pasión complicada, y la tranquilidad, el cuidado y el cariño, al aburrimiento.   

Si algo ocurre con el amor es que se ha escrito, dicho y pensado tanto sobre qué es, cómo debe ser, y cuál es el ideal, que quizá ni siquiera sepamos, cada una y cada uno de nosotros cuál es el que queremos realmente. El amor ideal es aquel que es de pareja, monógamo, heterosexual, que te ha de llevar paso a paso, del ser soltera a soltero al ¿Cuándo te echas novio?, del noviazgo, al ¿Cuándo os vais a casar o a vivir juntos?, del piso al ¿Cuándo vais a tener familia?, del primer hijo o hija al ¿Y para cuándo el segundo?. Una serie de presiones, de ideas hechas sobre cómo debemos andar nuestros caminos en el amor, una serie de estereotipos que señalan con el dedo a aquellas personas que se salen en alguno de esos pasos escritos.

El amor ideal está lleno de consejos y claves para ser perfecto, que se agolpan en artículos periodísticos y páginas de internet. Claves para que tu relación de pareja sea feliz; Cosas que no debes permitir en tu relación de pareja; Claves para construir una pareja exitosa; claves para que irte a vivir con tu pareja no sea un fracaso; Maneras en que le estás siendo infiel a tu pareja y ni siquiera lo sabes… (!?) 

Las revistas, las webs, todo el mundo 
sabe cosas de ti de las que tú ni te enteras



Artículos enlatados que nos venden, tal cual, cómo debe ser nuestra pareja, que idealizan lo que deberíamos querer, sentir, con quién nos debiéramos emparejar, o que nos anuncian que, si la cosa se nos está complicando por nuestra cuenta para encontrar el verdadero amor, nos pueden ofrecer un catálogo completo de posibles candidatos a pareja, enumerados en base a características y afinidades, para que elijas con cuál quieres tener una cita y darte cuenta de que mintieron en sus descripciones.



Si estás solo/a será porque quieres, 
porque todo el mundo tiene/quiere pareja
te vendemos el amor que estás buscando. 
¿Que no sabes lo que quieres? No importa! tú compra!


Tan llenos estamos de ideales, de claves y mensajes que nos dicen cómo debería ser nuestra pareja que nos olvidamos de preguntar a quien más sabe, a mi misma o a mi mismo, qué es lo que quiere, y abocamos nuestras ilusiones en escuchar cómo debería ser mi pareja más que en pararme a pensar y escuchar qué narices quiero yo.

Y no olvidemos aquellos que se llaman amores pero matan, aquellas personas que por un mal llamado amor mueren. Un concepto un tanto tergiversado del amor porque el amor trae comprensión, aceptación, respeto, cuidado y cariño. Elementos que muchas veces en el día a día parecen aburridos y no damos tanta importancia como un gesto de compra o de venta en san Valentín. 

Y demostrar amor es muy bonito, pero podemos hacerlo cualquier día. Yo hoy, quiero aprovechar que estoy en directo para decirles a todas las personas que tengo en mi vida, que les quiero. Que vaya desde aquí mi agradecimiento por haber entrado en mi vida, por estar en mi vida y a quienes salisteis, también. Gracias por quererme, reconocerme, respetarme y acompañarme un rato. Yo hoy no regalaré ningún objeto con el que demostrar lo que os quiero porque he decidido que mi clave es pensar que las cosas que valen la pena no son las que cuestan dinero 

Pero si tu mañana quieres celebrar san Valentín, hacer una escapada romántica o preparar una cena especial y comprar un regalo a tu pareja, hazlo! recuerda que nadie tiene que darte la clave sobre lo que tu quieres. Y esa es la clave. ;-) Ni las tiendas, ni las revistas, ni los portales de pareja de internet,  ni tu familia, ni tu entorno, ni yo. 

Mucho amor y menos violencia para todas y todos 




De la disponibilidad absoluta al whatsapp a tener momentos que sí y otros que no

El mundo se ha vuelto loco. Se ha vuelto virtual, sin limites, se ha vuelto... extraño.

El mundo parece dar más importancia en esta época tecnológica a aquellas aplicaciones que nos dicen con horas minutos y segundos cómo nos encontramos. Conectada, no conectada, conectada hace dos segundos. Poca información real sobre cómo me encuentro en realidad: animada, preparada, cansada, hastiada, sola, acompañada, nerviosa, relajada.

Hace tan sólo unos días pareció llegar una revolución. Pero no una revolución social sino una revolución virtual. Whatsapp ahora marca, con su doble check azul cuándo has leído un mensaje. Y el mundo da vueltas por tremenda noticia.

Ahora se van a romper más parejas que nunca, dicen algunos, ahora no podrás decir que estabas ocupada, dicen otros. Demostraciones de un mundo en el que no se entienden los espacios, los tiempos propios, los "estoy pero no puedo", los "no quiero", los "ahora no". Donde parece que no podemos decidir, querer, elegir o priorizar, porque estar cerca de un aparatito móvil nos ha de hacer disponibles siempre. 

El mundo, amigas y amigos, no puede depender y tender siempre de un mensajito, de una conexión con la red constante, de un no levantar la mirada de la pantalla para conectarnos sólo a través de ella. El mundo depende de las personas, de lo que comunicamos frente a frente también, de lo que pensamos, de lo que queremos, y de entender las situaciones, los momentos y los motivos.


Y yo en este mundo, me reafirmo en mi necesidad de espacio y tiempo propio. Puedo tener mil razones para no contestar un mensaje, incluso aunque lo haya leído.




Esta imagen fue publicada el 6 de noviembre en las redes sociales, que es el lugar en el que ahora sigo escribiendo mientras este blog duerme un poco. Ha alcanzado a 102.464 personas y ha sido compartida por 1.618. Vamos, que no soy la única que pide un poquito de hueco, de tiempo y de entendimiento para no contestar. Gracias por compartir y respetar :-)

Estado: Blog en tranquilidad

"Llevas desde junio sin actualizar ni un solo post del blog! ¿Te pasa algo? Hace mucho que no te veo por Facebook! Ni por Twitter! Te escribo emails y tardas en responder!"

Últimamente algunas personas me han dicho cosas parecidas...

"Menudas vacaciones se pilla esta!" puede estar pensando alguien...

Y sí, es cierto que he inundado el blog y las redes de silencio... pero hoy, os explico la razón. Siempre he dicho que en este blog no hablo de mi, ni de mi vida personal, ni de mi situación personal... aunque esta vez voy a romper esta norma, para escribir un mensaje sobre mi... que no, que no estaba de vacaciones ni me he fugado :-P

El blog lleva unos meses parado descansando y cuidándose... Como su autora. Porque en este mundo de tecnología disponible en todas partes, de incapacidad a veces para desconectarnos del online (lo reconozco)... Hay veces que surgen otras cosas más importantes que te hacen desconectar de la virtualidad, que te recuerdan que no eres una máquina, sino una persona. Que no puedes estar siempre en todo, sin descansar. Que no tienes que poder con todo, que puedes tener límites. Que no eres imprescindible, y que también mereces no poder hacer algo.

Esto es de lo que me he dado cuenta en estos meses que estoy recuperándome y cuidándome un problema de salud. Que nuestro cuerpo es sabio, que tiene límites y dice basta cuando te has pasao... que merece cuidado. Y mi cuerpo, también. Por eso llevo un tiempo devolviéndole al mío todo lo que le he quitado de bienestar por jornadas de trabajo extenuantes, estreses y "no parares" varios. Descargándole de toda la caña que le he metido por esa incapacidad de desconexión que he practicado durante años.

Hoy puedo decir que he cambiado el chip. Que me tomo las cosas con más tranquilidad, menos estrés y prisas, y atreviéndome a decir "no puedo más" y "hasta aquí". Hoy también rompo mi silencio y el estado "inactivo" del blog, para cambiarlo por "en tranquilidad".

Escribiré. Lo haré de nuevo, pero sin prisas. Volveré a estar activa en las redes, pero sin disponibilidad absoluta y diaria. Tranquila, recuperándome, dándome tiempo y regalándome paciencia.

Hoy os saludo para que sepáis que, aunque sigo aún recuperándome, ya voy teniendo energías y ánimos para seguir adelante, pero sobre todo para agradecer a quienes me habéis contactado y os habéis preocupado por mi estado. No os preocupéis! Estoy en ello. Estaré bien! 

Pero aunque vuelva, no lo voy a hacer en el nivel de conexión de 24 horas día/365 días año. No voy a entrar en vorágines de conexiones permanentes, de contestar todos los mensajes al momento, de... No, no, no. En esta ocasión vuelvo, pero en un nivel de "algunos ratitos".

Demos entonces por abierto el nuevo estado de este blog: Activo, pero en tranquilidad.
¡No se admiten prisas! ;-)



Abrazos para tod@s y gracias.

Es complicado... El amor en los tiempos del Facebook


El amor puede ser... muy complicado
Todo el mundo conoce a alguien que se enamoró de quien no le hacía caso, algún amor imposible llevado al extremo, o esas parejas que rompen estrepitosamente y todo el pueblo se entera al segundo. Situaciones complicadas tiene el amor mil diferentes... Pero desde que existen las redes sociales y los smartphones en nuestras vidas... ¡aún más! 

Empecemos por lo primero...
¿Por qué si no iba a tener Facebook un estado sentimental que se llama "Es complicado"? 


Que me he preguntado muchas veces qué puede significar ese "titulito" en nuestro perfil... 
¿Nuestra relación es difícil... pero lo vamos a conseguir?, ¿Estoy contigo pero no te soporto y por eso es complicado?, ¿Estoy pensando en dejarte pero por no decírtelo a la cara lo pongo en feisbu?, ¿Estoy contigo y con dos más y me resulta complicado que no te enteres? 

¿Quéeeeeeee? ¡Qué complicado puede ser entender el Es complicado

Porque interpretamos lo que nos da la gana, de verdad. Hace unos meses se lo pregunté a una amiga: 

- ¿Por qué tienes puesto en Facebook "Es complicado", si tú no tienes novio, ni novia, ni rollo, ni ná?
- Pues por eso mismo, tía, ¡porque me resulta muy complicado conseguirlo!

Parece un chiste, pero, no, lo juro: fue así. Y es que cada cual usa las opciones a su gusto. El problema está en que cada vez hay más gente que envía mensajitos indirectos (o muy directos) a través de esta opción. 

Están, primero, aquellas personas que se enteran de que de verdad están con alguien cuando su pareja lo pone públicamente en Facebook. De esto que llevaban enrollándose más de un año, pero hasta que la otra parte no va y pone en su casillita "Tiene una relación con"... pues como que no parecía de verdad. O de la gente que nos enteramos de sorpresa que están en modo parejita porque lo publican en Facebook, como diciendo "¡Eh, mundo, que estamos juntos!" (Foto conjunta incluída en el pack). 

Pero también hay gente que no tiene vergüenza, porque oye, si te hace ilusión que el mundo sepa que te has enamorado, puede ser hasta bonico, pero... ¿enterarnos de que rompes con alguien porque lo dices en las redes? 

El principio del fin: Que tu pareja cambie su estado de repente 
y el corazón te haga booooooooooooinggggggggg


Que ya hay gente que ni se molesta en el típico "tenemos que hablar, no es por ti, es por mi, en el fondo voy a quererte siempre, seamos amigos blablabla..." No, es que ya ni se pone delante de la persona en cuestión, coloca un "Ha pasado de tener una relación con Fulanita/o a estar soltero/a" y ¡hala! ¡Ahí te aguantes con la noticia pública! Que te acabas de enterar tú, sus amigos, tus amigos, y los mil amigos de los amigos de los amigos... Vamos, que ya no se entera todo un pueblo, ahora se entera, ¡el mundo enterico al segundo!

Y todo el mundo al mismo tiempo que tú... sin haberlo digerido antes ni haberte preparado para el "trágame tierra", porque enseguida aparecen comentarios tipo...

"Cómo? (Amistad común)
"Qué os ha pasado? (el medio-conocido)
"Eh ¡¡¡privado!!!! y cuéntamelo ahora mismo!" (tu mejor amiga)

Ay, ay, ay... si esto pasa cada vez más es porque estamos metiendo a las redes sociales en el día a día para todo.

Hace un tiempo hablé con un par de adolescentes que vivían ese momento "estamos conociéndonos". Estaban en la misma clase, así que se veían todos los días entre semana. Él me decía que quería decírselo a ella pero no se atrevía, así que le pregunté cómo estaba intentando que se enterara. "Hombre, pues yo... ¡le comento todas sus fotos de tuenti!". Y sí, es cierto, se las comentaba todas, todas, todas. Se pasaba el día dándole al botón "me gusta" hasta desgastarlo, "qué guapa estás por aquí, qué guapa por allá"... "Podía darse cuenta la chica, entonces" podréis pensar. ¿Pero qué es lo que pasaba? Que en la realidad, en clase, en el día a día... ella estaba intentando acercarse a él y hablarle... ¡y él no se atrevía ni a responderle ni a mirarle a la cara! Los fines de semana se los pasaba rehuyéndola (por miedo), e intentando no coincidir. Curioso... o contradictorio... ¿Pasar el día mirando sus fotos en tuenti de arriba abajo, y cuando está delante, ni levantar la mirada?

Bueno, la cosa en este caso no sé cómo quedó al final... pero espero que fueran capaces de entenderse porque supongo, que, al fin y al cabo, lo que cualquiera quiere de una relación con alguien será algo más "palpable" que cientos de "me gusta" en las fotos ¿no? Que sí, que te hacen sentir bien, pero...

Sí, admitámoslo, a veces buscamos amor en las redes...
¿Pero no hace falta también que ocurra en la vida real?

Por mucho que parezca "superreal" y te sientas bien, poner un "me gusta", no cuesta más que un click, y escribir "Te quiero", pulsar unas teclillas (8 si lo quieres escribir bien y 2 en la versión reducida del tq). Y creerse estos tequieros quizá no sea muy real. Porque hay quien puede hacerlo de forma sincera, no voy a decir que no... Pero en tuenti hay gente que dice te quiero como quien dice hasta luego... "Q wapa, t quiero!" "Luego whatsappeamos, t quiero!" Y oye, si lo repites cada día, y a todo el mundo... pues como que se le quita el sentido a la cosa. 

No olvidemos que a veces es importante comprobar si en la realidad... cuando nos desconectamos de las redes, sigue la cosa igual o... se desconecta también el "amor" y no hay ná de ná

Porque en las redes hay quienes cuentan toda su historia sentimental minuto a minuto. "Me siento la chica más feliz del mundo, no puedo vivir sin ti, te aaaamo, llevo + de cincuenta días de felicidad a tu lado, eres la razón de mi vida"... Y unos días después cambian las cosas y aparece en el estado "jamás pensé que me harías esto, eres la mayor decepción de mi vida"... Lo más curioso es que el ciclo se suele repetir, y entonces, si te pararas a mirar un poquito para atrás, + atrás + atrás en tu timeline o historial... verías la cantidad de veces que has pensado que habías encontrado el amor de verdad, que te diste cuenta de que no lo era, o que te dejó y se te acabó el mundo y te morías, y que después volviste a sentir que llegaba el amor de verdad.


No olvidemos tampoco comprobar si nuestra pareja nos quiere bien en la realidad, porque no lo hacen aquellas que están todo el día vigilando qué comentas en las redes o echándote en cara celos irracionales como dijimos cuando hablábamos de la "última conexión" y el "doble check" de Whatsapp. Otro día hablaré de esos celos que nos supuran cuando vemos cómo nuestra pareja comenta una foto a "otra persona" o nos enteramos de algo... que no nos teníamos que haber enterado. O de aquellas personas que se funden en un perfil conjunto y todo lo tienen que hacer en 2x1. Porque la realidad es que a veces confundimos tener una pareja con "ser de" tu pareja, y ahí podemos caer en estar dando la información de dónde estás y con quién cada minuto, o que te exijan la contraseña de tu cuenta para confiar en ti. 

Si tu pareja te pide la contraseña para confiar en ti... Tate! 
... igual quien no debería confiar eres tú.


Porque por si aún no queda claro, o el título de este blog genera dudas a quien no sabe de dónde nació... Que tu pareja te controle... No, no debería ser normal. Porque tener pareja no significa que él y ella (o ella y ella, o él y él) no tengan derecho a tener espacios propios y amistades propias. Si eliges una pareja 2x1, habrá 1 siempre bajo control. Mejor poder ser 1+1, y comprobar si los tequiero de la red se dicen... porque el amor ocurre en la vida real y no sólo online.

Continuará. 

¿Se puede una "empachar" de amor?

No dejo de pensar en esto últimamente.
Porque de la idea de amor dulce, bueno, ideal, estupendo que tenemos en la cabeza, al... "amor" que algunas personas viven a veces hay mucha diferencia. Y porque hay quien llama "amor" a algo que no lo es, y se empeña en que lo sea, como si por repetírselo mil veces se fuera a convertir. "Quiéreme, quiéreme, quiéreme..." puedes repetirle mil veces... pero por repetirlo veces y veces, meses y meses, años, y años... ¿crees que lo conseguirás?


Últimamente me encuentro con muchas chicas "empachadas de amor". Las que me escriben e-mails, vienen a mi consulta o me encuentro en actividades de grupo... Tienen un punto en común:

Están empachadas pensando todo el día en él.

Empachadas preguntándose
¿Qué querrá él?
¿Qué tengo que hacer para gustarle?
¿Le habrá sentado mal lo que le he dicho?
¿Si no hago esto, dejará de quererme?
¿Por qué no me quiere?
¿Cómo consigo que me quiera?
¡Quiero que me quiera!

Él, él, él, Él. La espiral se centra en lo que quiere, lo que busca, lo que desea, lo que espera de ti, lo que le encaja bien y mal de ti, pero siempre piensas en él. Y mientras, no puedes dormir. Y estás en clase, pensando en él. Y estás trabajando, pensando en él. Y estás con tus amigas y tu mirada perdida se va a pensar en él. Y estás sola en tu cuarto y todo el tiempo lo dedicas... a pensar en él.
Y si tanto te preguntas lo que quiere él, de lo que no te das cuenta, lo que estás olvidando, lo que poco a poco y casi en silencio vas dejando atrás es que te respondas la siguiente pregunta.

¿Qué es lo que quieres ?

Quizá no te lo hayas preguntado nunca. Quizá nunca te hayas hecho todas esas preguntas a ti misma. Quizá, de hecho, no sepas ni responderlas, ni sepas qué es lo que quieres en el fondo. Porque nunca jamás te lo hayas preguntado.

Eso, es un síntoma del "empacho de amor".  Piensa si te pasaste con la dosis de ilusión y mariposas en el estómago y no estás viendo la realidad porque te ciegas. Mira a ver si te estás metiendo en una lucha sólo por la emoción de la lucha, y no estás escuchando lo que tu cuerpo te dice. Comprueba, al menos alguna vez, si esa relación o ese intento, te traen algo bueno, te da buenas sensaciones... o todo lo que te trae es la angustia de hacerte preguntas sobre él, él, él. Porque en una relación, él es importante. Pero tu también (Y eso a veces se te olvida)

Y cuando esa pregunta sobre "él" sea  ¿Cómo consigo que cambie?...
Ay, amiga... No te engañes. Esa pregunta se la han hecho millones de personas "empachadas de amor" y nunca le encontraron solución. Las personas cambiamos cuando queremos cambiar. Solo cuando uno o una misma es la que quiere cambiar.

Tu amor no le cambiará si él no quiere, por mucho que subas a tope el nivel y le superquieras hasta casi quedarte tú sin aliento y a punto de vomitar.

Cambiará él ¡¡¡sólo si quiere él!!!

Así que si te has hecho esa pregunta alguna vez, plantéate hacerte alguna vez esta otra:

Y si él no quiere cambiar ... entonces ¿Qué quiero yo?

Porque el amor a veces trae cosas buenas y otras no tantas. Requiere esfuerzos, diálogo, comunicación y a veces perdón. Sí, no todo es color de rosa en el amor, por supuesto. Y tendrás que esforzarte a veces. Pero él también. Ese es el punto a recordar. Si te das cuenta de que este "amor" SÓLO te trae angustia, insomnio, intranquilidad, inseguridad, sólo te trae preguntas sobre lo que él quiere y te olvidas de lo que quieres tú, quizá te estás pasando con la dosis que le das. Quizás no quieres darte cuenta de que igual esa cosa... no puede salir adelante. Quizás te estás olvidando de que en la ecuación de tu pareja, también existes , y no te has parado ni a escuchar cómo te sientes.

Recuerda que todo, hasta lo más dulce, en dosis demasiado altas te puede intoxicar. Y que más vale buscar un amor que traiga alegría... que uno que traiga pena. Porque el amor que vale la pena es aquel que te hace feliz (a tí también, sí, ¡a tí también!). Píntate esta frase en un lugar para que no la olvides.


¿Y si resulta que no te quiere? ¿Y si resulta que no te mueres por eso?

Pues nada, ya está aquí otro año más. San Valentín, el "día de los enamorados". Vivimos los días anteriores a este viendo corazones rojos por todas partes y ofertas especiales: que si cenita con flores, Spa especial... todo orientado al amor. Bueno, no a todo amor. Estamos hablando del amor de pareja, nada más. Y del amor heterosexual, si se me permite, porque parece que sólo existen parejas hetero en el mundo. Y... que todo el mundo tiene que tener una pareja.

San Valentín está lleno de tópicos, como ese que dice "chico regala flores/bombones/detallito a chica, chica se acuesta con chico", según el cual ellas no disfrutan del sexo y sólo lo dan como regalo y ellos no tienen sentimientos más que un picorcillo genital que aplacar.

Tópicos, tooooodo tópicos. Porque los chicos desean, pero también sienten, aman y quieren; y las chicas sienten, aman y quieren, pero también desean, sí, sí... (y no siempre a alguien del sexo contrario, repito). Pero es que es importante que nos quitemos de la cabeza esas horteradas de que "ellos son de marte, ellas de venus", "queremos cosas distintas", "es imposible entendernos", bla, bla, bla. Las personas se entienden si quieren entenderse y hacen por ello, y no existen formas escritas ni de ser chica, ni chico, ni pareja o relación. Pero mucha gente parece no enterarse.

San Valentín, no nos olvidemos, puede ser un día triste para esas personas que no tienen un "otro" a quien dedicar un "te quiero". Especialmente si la gente que les rodea se pasa el día diciendo "¿Qué plan tienes para San Valentín?" (¿Es que es obligatorio hacer algo?) Porque hay que admitirlo, a veces, los demás, se meten ¡y mucho! en nuestras vidas...

Que si cuándo te buscas novio/a... que si a ver cuando le presentas que no le conocen... que si a ver cuando os casais... que si a ver cuando tenéis hijos... que si tienes ya uno... a ver cuando tienes el segundo... Todo con tal de que hagas lo que se supone que está escrito en la historia por los siglos de los siglos: enamorarse a primera vista, casarse, comer perdices, dejar que los demás te toquen las narices.

Pero además de meterse en tu vida con los "a ver cuándo...", también hay gente que da consejos, que más que consejos son orientaciones para nunca llevar a cabo y tirar a la basura. Ahí entran todos los "aguanta, que todo va a ir bien", "en el fondo es buena persona", "con todo lo que ha hecho por ti" o "pues si yo fuera tú...". Gente que a veces sin habérselo pedido se atreven a orientarte en qué hacer, creyéndose con criterio suficiente para aconsejarte sobre tu relación (porque claro, conocen los detalles más íntimos de vuestro día a día, seguro). Metete-opiniones le llamo yo. (De metete: entrometido/a, que se mete donde no le llaman. Y hay much@s). Pero otras veces hay que admitir que caemos en el error de pedir consejo. Craso error.

Hace poco, una ciberamiga (Asun, te quiero!) me pasó un vídeo donde queda muy claramente identificado hasta qué punto esas metete-opiniones a veces lo único a lo que nos ayudan es a tapar la realidad, a cegarnos, a no ver lo que hay en el fondo, a no admitir, a... en fin, veánlo, que no necesita comentarios.


"Te insulta porque le gustas, te hace eso porque te quiere demasiado, no te llama porque le gustaste demasiado, le intimida tu éxito, le asusta tu madurez, es porque acaba de salir de una relación seria, es porque nunca ha tenido una relación seria, olvidó tu número"... Cuántas y cuántas excusas podemos poner y podemos querer escuchar (y creer!) con tal de no admitir lo que es ¡lo que es! que no es otra cosa que que no te quiere.

N - O        T - E          Q - U - I - E - R - E

No te quiere. Y punto.
Por eso no te llama.
Por eso no te dice que te quiere.
Por eso está con otra persona.
Por eso no te da la importancia que tú sí.

Las chicas, especialmente las chicas, nos engañamos (y retroalimentamos engaños a nuestras amigas) con estos mensajes, llevando a veces a las situaciones al absurdo. Porque hay veces que no, que no puede ser, que las cosas no funcionan. Y seguimos ahí, dale que dale, intenta que te intenta, comprendiendo qué le pasará, esperando que cambie, cambiando nuestra forma de actuar, idealizando sus pequeños actos para no ver los grandes desengaños, mirando por la ventana esperando un milagro... A las chicas nos han presionado siempre con que si no eres capaz de conseguir una historia de amor, tiene que ser porque vales menos, porque no te esfuerzas lo suficiente, o eres una insoportable, o una bruja, o una fea-asquerosa-y-zarrapastrosa, o que tienes un carácter que no hay quién te aguante, y por eso estás sola, claro. Sola. Repito. Porque parece que lo peor del mundo mundial es eso, estar sola.

¡Si eres guapa! ¿cómo es que no tienes pareja? Le preguntaron a una conocida hace poco. Y ella contestó muy listamente (oye) ¿Se te ha ocurrido pensar que porque no quiero tenerla?.
No.
Normalmente la gente no entiende que puedes no querer tener pareja.
No entiende que te salgas del camino escrito.
No entiende que rompas una relación que desde fuera parecía ideal (pero a ti te estaba machacando y encima tienes que escuchar que por qué no volvéis).

No. No entra dentro de las opciones posibles.
Ya habíamos dicho: enamorarse (paso 1) casarse (paso 2) comer perdices (paso 3).
Todo lo que se salga de ahí a algun@s no les cuadra.

Hay que tener mucha paciencia para aguantar las metete-opiniones. Pero... también podemos dejar de hacerlas caso, e igual podemos dejar de idealizar y de ver cosas donde no las hay.

Quien no te quiere, no te quiere. No está obligado ni obligada, no todo el mundo te va a querer, no tienes que agradar siempre a los demás y hacer lo que se supone que está escrito o hacen tus amigos/as, no tienes ni por qué tener pareja. Fíjate, igual aceptas que no te quiere, y ni siquiera te mueres por ello. Igual hasta puedes vivir sin que se acabe el mundo por ello. Igual hasta puedes disfrutar de otros amores y cariños, sin que te mueras por ello... Amores que nos dan las amistades, la familia, las compañías diversas que nos da la vida. ¿O es que sólo es importante una persona en todo el mundo?


Es hora de desmontar la idea de que no tener pareja significa estar solo o sola. De que es una mierda no tenerla y hay que hacer lo que haga falta por conseguirla. De dejar de creer que hace falta ir en pack de 2x1 a todos lados y si te separas, malo. De que hay que hacer "lo que te toca" según la edad que tengas.


Soledad significa no tener compañía, ninguna. No he encontrado ningún diccionario donde ponga "no tener pareja". Así que dejemos de decir "estoy sola/o" cuando hablamos con alguien. Ese alguien ya es compañía y seguro que tenemos alguna más. A ver si nos atrevemos a darnos cuenta de dónde está. 


Es hora de poder ser libres y elegir sin aguantar los comentarios de los demás que te dicen lo que hacer. Es hora de dejar de sentir que el día de San Valentín tienes que hacer algo especial si tienes pareja, o de dejar de sentirte solo o sola porque no la tienes. Es hora de empezar a cuidar todas las relaciones que tenemos, que también nos dan amor!... Y empezar a querernos, que tampoco viene mal. ¿Que llevas meses deseando irte de Spa y no tienes pareja que te lo regale mañana? Pues regálatelo tú!! ¿Que llevas años esperando tener alguien a quien querer? Pues empieza por ti misma/o!

Quereros, quereros mucho, amig@s.
Aunque el otro o la otra no os quiera. 
Porque igual... de verdad,
probáis a admitir la realidad,
NO os morís por estar sin él / ella...
y hasta disfrutáis de vuestra vida.

Y tú ¿te vas a querer mañana (Y muchos días más)?