Blog para chicas confundidas por el amor que quieren desconfundirse. De Ianire Estébanez bajo licencia Creative Commons Licencia de Creative Commons

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Esto es lo que ocurre cuando a gente QUE QUIERE reencontrarse con amores del pasado, se reencuentra. El coctel explosivo del marketing viral y el mito del amor verdadero.

Para quienes no sepan que últimamente escribo vía redes sociales y tengo abandonadillo el blog, os comparto mi última actualización por si sirve a alguien de reflexión.

Este vídeo anda viralizándose por las redes como fiiiiuuuuuu. Y con ello, los comentarios personales se agolpan en laaaarguísimas cadenas de mensajes de gente que le dice a otra gente cómo es el amor (o cómo debería ser). Que si yo creo que, pues yo no, eso no es verdad, que si lo verdadero es, que si no tienes ni idea. También se agolpan junto a mensajes de gente que ni siquiera lee la explicación previa, o que ni ve el vídeo. Es lo que tienen las redes. (Desde aquí ya aviso que yo no me voy a meter en peleas de comentarios de esos). 





Lo primero que diré ante el vídeo es que en la noticia del mismo se indica que "para conseguir la colaboración de quienes salen en el vídeo se anunció en Facebook una petición de gente que quisiera reencontrarse con el gran amor de su vida". Centrémonos en el "que quisiera", porque es básico. (En esta noticia la productora confirma que tardaron meses en encontrar personas que quisieran encontrarse con el amor de su pasado, y gente que aceptara ir a encontrarse con alguien de su pasado. Dicen que tardaron mucho tiempo, aunque no dicen cuántas personas se negaron, no quisieron ir, o dijeron que su grabación no se publicara... Todo muy poco preparado).  

Si tú plantas a gente que quiere reencontrarse con su amor, en un reencuentro, lo casi matemático que te puedes encontrar es alegría, felicidad, super-que-a-gusto-qué-ganas-tenía. (Ya, lo habías dicho previamente a ir a la grabación, que estabas deseándolo). ¿Por qué? Porque quienes hayan tenido experiencias que mejor no repetir, no irán. Porque quienes han tenido un "amor verdadero" con resultado complicado, no acudirán. Porque se presentarán voluntarias las personas que quieran reencontrársela, porque sienten que la otra persona reaccionaría bien.  

¿Representa esto lo que le pasaría "a cualquiera" al reencontrarte con un amor?

De primeras, no podemos concluir eso. Pues para responder si esto es representativo, de algún modo (un 25%, un 37% de la gente responde así...) lo mínimo que habría que hacer es una investigación o experimento con diferentes alternativas, no buscando a quienes quieren ir a reencontrarse.

Ahora, si preguntáramos en la sociedad diversa y plural, con experiencias muy diferentes, si todo el mundo quisiera reencontrarse con un amor del pasado (hetero o no heterosexual), habría muchas respuestas diferentes. Y todas, ojo, muy respetables: Gente que le da un subidón de alegría, gente que vuelve con esa persona de nuevo, gente que se muere de ilusión pero sabe que en este momento no le encaja esa relación, gente que se alegra como amiga/o de volver a saber de esa persona. Gente, también, a la que se le fastidiaría el día. Gente a la que le daría un bajón. Gente que saldría corriendo. Gente que le daría un shock y no sabrían reaccionar. Gente a la que le daría miedo. No sé cuántas respuestas posibles podría haber, pero creo que muchas. Eso es lo que se encuentra cuando se investiga o se hace un experimento, una respuesta no dirigida ni esperada. Pero a esto, amigas y amigos, no se le puede ni llamar experimento, ni generalizar a un título como "esto es lo que ocurre", a esto se le llama marketing dirigido.


[Sarcasmo: Colocamos un montón de gente que nos ha dicho previamente que son fans del helado de chocolate con cookies y les decimos que les vamos a dar una sorpresa. Entran en una habitación donde tienen una gran caja, miran lo que hay y ...¡Toma ya! ¡¡¡Un bol enorme de helado de chocolate con cookies!!! ¡Qué felices todos!. Con eso ya tengo material para sacar un vídeo y decir "Esto es lo que ocurre cuando a la gente le sorprendes con helado de chocolate"!] 

Gracias programa de tele!
Me has hecho la mujer más feliz del mundo!
Justo lo que quería!!!


Pero sin extenderme mucho, que luego vienen los comentarios sin leer. 

Este vídeo no habla de amores. 


Habla del ideal mito de amor único y verdadero. La idea del único único, del verdadero verdadero, del que sólo hay uno en la vida, del que nunca se olvida, no es tan bonita como nos la pintan.

Sobre todo cuando la imponen como única, verdadera, inolvidable. Fijaos la de carga que tiene el lenguaje aquí: Si algo es único ¿significa que no hay más posible?. Si algo es verdadero, significa que lo demás ¿no es verdadero? ¿O es posible tener varios-únicos y varios-verdaderos? Porque las exclusividades son un poco chirriantes. Si no has tenido el verdadero amor, te jodes. Y si lo tuviste y se ha perdido, no pienses nunca que tendrás otra oportunidad. Esto a mi no me parece tan bonito visto así, aunque admito que puede gustar la idea del verdadero amor, y, de primeras, respeto vuestras diferentes opiniones. Yo no tengo la verdadera opinión. No diré que la mía es verdadera y la vuestra la equivocada jamás, pero tampoco admitiré a quienes intentan vendernos que hay una verdadera.

Sólo espero que no hagamos de una opinión la idea de que todo el mundo tiene que sentirlo o vivirlo así. Que mi forma de sentir el amor verdadero es la única y mejor. Y que quienes no estamos de acuerdo con esa idea, es porque no hemos amado de verdad o aún no lo hemos encontrado. Os habla alguien que cree en el amor, que no lo odia, que se ha enamorado, pero que no cree en un mito de un único amor verdadero, que podría decir que ha vivido en el pasado un gran amor verdadero, que acabó, y que está ahora viviendo un gran amor verdadero. Verdadero. Así lo vivo yo. 

A las personas que se deshacen pensando en un único amor y a los medios de comunicación (que tienen mucho poder) que transmiten ese mensaje de apariencia tan "bonito", sólo les invito a pensar qué significa enviar esta idea como única...

¿Sabéis que hay gente que sufre daños terribles en una relación tóxica que le anula, solo porque cree que es su único amor? ¿Sabéis la de historias de "aguanta, que merece el esfuerzo" hay detrás? ¿Sabéis cuantas insatisfacciones de "no encuentro al amor de mi vida" nos impiden ver amores reales que estamos viviendo (pero que no se parecen a "un cuento")? ¿Cuántas frustraciones por no poder aceptar que quien consideras es "el amor de tu vida" no piensa ni siente lo mismo? ¿Sabéis cuántas personas idealizan cómo debe ser el amor y se frustran porque el que están viviendo no se parezca a ese ideal peliculero? ¿Cuántas entienden como un fracaso personal terrible una ruptura, (he fracasado, nunca jamás encontraré el amor, porque sólo hay uno verdadero) en lugar de una experiencia de la que aprender y evolucionar? ¿Sabéis cuántos amores podríamos tener en nuestra vida más allá de una pareja? Y lo peor ¿Sabéis que hay quienes han matado a su pareja diciendo que era el amor de su vida y no admitían perderlo? 

Necesitamos nuevas ideas ya. En la TV. En la gran pantalla de cine. En nuestras cabezas. Porque hay muchas experiencias de gente real que existe en este mundo (que también son y somos verdaderas) que no conseguimos representarnos ni queremos, en estos mitos de cuento.

Podemos tener varias parejas en nuestra historia, y aprender a amar mejor con la experiencia vital de cada una, sin sentir que una ideal tiene que ser única. Puede incluso enfermar y morir la persona que creíamos iba a estar toda la vida ahí y eso no significa que tengamos que morirnos.

Podemos entender el amor como un sentimiento que me lleva a querer estar contigo pero también a aceptar tus decisiones y tu libertad, porque sí, te quiero mucho, pero si tú no sientes eso yo lo acepto y respeto, no eres mía/o.

Podemos tener historias de amor bonitas que simplemente aceptamos que tuvieron un tiempo en nuestra historia y un final, que sirvieron y nos dieron sensaciones en un momento vital de nuestras vidas (y no tienen por qué encajar en el actual). Y podemos recordarlas con sonrisas pero enfocarnos en el presente, porque nos queda aún más camino que vivir.

Podemos entender que un amor actual puede ser verdadero sin necesidad de rechazar uno del pasado como verdadero también ¿Acaso no lo has vivido como verdadero en su momento? ¿Significa eso que tienes que dejar el actual? Pues no tiene por qué. Lo que hay que escuchar es lo que se necesita en cada momento. Y no toda nuestra vida y en todas las etapas de la vida es obligatoriamente lo mismo.

Podemos vivir vidas llenas de amores diferentes. 

Podemos dejar de creernos cuentos y escuchar más a nuestros sentimientos, necesidades y lo que nos aporta cada relación. Comunicarnos, expresarnos y disfrutar del amor que vivimos cuando lo estamos viviendo. Saber dejarlas ir y ser libres cuando no pueden seguir conmigo. No anclarnos en ideales o historias que no salieron, ofuscadas/os en un "tengo que conseguirlo" como meta. 

Hoy repito mas que nunca, que los amores que vivamos en la vida valgan la alegría, no la pena.






¿Y si resulta que no te quiere? ¿Y si resulta que no te mueres por eso?

Pues nada, ya está aquí otro año más. San Valentín, el "día de los enamorados". Vivimos los días anteriores a este viendo corazones rojos por todas partes y ofertas especiales: que si cenita con flores, Spa especial... todo orientado al amor. Bueno, no a todo amor. Estamos hablando del amor de pareja, nada más. Y del amor heterosexual, si se me permite, porque parece que sólo existen parejas hetero en el mundo. Y... que todo el mundo tiene que tener una pareja.

San Valentín está lleno de tópicos, como ese que dice "chico regala flores/bombones/detallito a chica, chica se acuesta con chico", según el cual ellas no disfrutan del sexo y sólo lo dan como regalo y ellos no tienen sentimientos más que un picorcillo genital que aplacar.

Tópicos, tooooodo tópicos. Porque los chicos desean, pero también sienten, aman y quieren; y las chicas sienten, aman y quieren, pero también desean, sí, sí... (y no siempre a alguien del sexo contrario, repito). Pero es que es importante que nos quitemos de la cabeza esas horteradas de que "ellos son de marte, ellas de venus", "queremos cosas distintas", "es imposible entendernos", bla, bla, bla. Las personas se entienden si quieren entenderse y hacen por ello, y no existen formas escritas ni de ser chica, ni chico, ni pareja o relación. Pero mucha gente parece no enterarse.

San Valentín, no nos olvidemos, puede ser un día triste para esas personas que no tienen un "otro" a quien dedicar un "te quiero". Especialmente si la gente que les rodea se pasa el día diciendo "¿Qué plan tienes para San Valentín?" (¿Es que es obligatorio hacer algo?) Porque hay que admitirlo, a veces, los demás, se meten ¡y mucho! en nuestras vidas...

Que si cuándo te buscas novio/a... que si a ver cuando le presentas que no le conocen... que si a ver cuando os casais... que si a ver cuando tenéis hijos... que si tienes ya uno... a ver cuando tienes el segundo... Todo con tal de que hagas lo que se supone que está escrito en la historia por los siglos de los siglos: enamorarse a primera vista, casarse, comer perdices, dejar que los demás te toquen las narices.

Pero además de meterse en tu vida con los "a ver cuándo...", también hay gente que da consejos, que más que consejos son orientaciones para nunca llevar a cabo y tirar a la basura. Ahí entran todos los "aguanta, que todo va a ir bien", "en el fondo es buena persona", "con todo lo que ha hecho por ti" o "pues si yo fuera tú...". Gente que a veces sin habérselo pedido se atreven a orientarte en qué hacer, creyéndose con criterio suficiente para aconsejarte sobre tu relación (porque claro, conocen los detalles más íntimos de vuestro día a día, seguro). Metete-opiniones le llamo yo. (De metete: entrometido/a, que se mete donde no le llaman. Y hay much@s). Pero otras veces hay que admitir que caemos en el error de pedir consejo. Craso error.

Hace poco, una ciberamiga (Asun, te quiero!) me pasó un vídeo donde queda muy claramente identificado hasta qué punto esas metete-opiniones a veces lo único a lo que nos ayudan es a tapar la realidad, a cegarnos, a no ver lo que hay en el fondo, a no admitir, a... en fin, veánlo, que no necesita comentarios.


"Te insulta porque le gustas, te hace eso porque te quiere demasiado, no te llama porque le gustaste demasiado, le intimida tu éxito, le asusta tu madurez, es porque acaba de salir de una relación seria, es porque nunca ha tenido una relación seria, olvidó tu número"... Cuántas y cuántas excusas podemos poner y podemos querer escuchar (y creer!) con tal de no admitir lo que es ¡lo que es! que no es otra cosa que que no te quiere.

N - O        T - E          Q - U - I - E - R - E

No te quiere. Y punto.
Por eso no te llama.
Por eso no te dice que te quiere.
Por eso está con otra persona.
Por eso no te da la importancia que tú sí.

Las chicas, especialmente las chicas, nos engañamos (y retroalimentamos engaños a nuestras amigas) con estos mensajes, llevando a veces a las situaciones al absurdo. Porque hay veces que no, que no puede ser, que las cosas no funcionan. Y seguimos ahí, dale que dale, intenta que te intenta, comprendiendo qué le pasará, esperando que cambie, cambiando nuestra forma de actuar, idealizando sus pequeños actos para no ver los grandes desengaños, mirando por la ventana esperando un milagro... A las chicas nos han presionado siempre con que si no eres capaz de conseguir una historia de amor, tiene que ser porque vales menos, porque no te esfuerzas lo suficiente, o eres una insoportable, o una bruja, o una fea-asquerosa-y-zarrapastrosa, o que tienes un carácter que no hay quién te aguante, y por eso estás sola, claro. Sola. Repito. Porque parece que lo peor del mundo mundial es eso, estar sola.

¡Si eres guapa! ¿cómo es que no tienes pareja? Le preguntaron a una conocida hace poco. Y ella contestó muy listamente (oye) ¿Se te ha ocurrido pensar que porque no quiero tenerla?.
No.
Normalmente la gente no entiende que puedes no querer tener pareja.
No entiende que te salgas del camino escrito.
No entiende que rompas una relación que desde fuera parecía ideal (pero a ti te estaba machacando y encima tienes que escuchar que por qué no volvéis).

No. No entra dentro de las opciones posibles.
Ya habíamos dicho: enamorarse (paso 1) casarse (paso 2) comer perdices (paso 3).
Todo lo que se salga de ahí a algun@s no les cuadra.

Hay que tener mucha paciencia para aguantar las metete-opiniones. Pero... también podemos dejar de hacerlas caso, e igual podemos dejar de idealizar y de ver cosas donde no las hay.

Quien no te quiere, no te quiere. No está obligado ni obligada, no todo el mundo te va a querer, no tienes que agradar siempre a los demás y hacer lo que se supone que está escrito o hacen tus amigos/as, no tienes ni por qué tener pareja. Fíjate, igual aceptas que no te quiere, y ni siquiera te mueres por ello. Igual hasta puedes vivir sin que se acabe el mundo por ello. Igual hasta puedes disfrutar de otros amores y cariños, sin que te mueras por ello... Amores que nos dan las amistades, la familia, las compañías diversas que nos da la vida. ¿O es que sólo es importante una persona en todo el mundo?


Es hora de desmontar la idea de que no tener pareja significa estar solo o sola. De que es una mierda no tenerla y hay que hacer lo que haga falta por conseguirla. De dejar de creer que hace falta ir en pack de 2x1 a todos lados y si te separas, malo. De que hay que hacer "lo que te toca" según la edad que tengas.


Soledad significa no tener compañía, ninguna. No he encontrado ningún diccionario donde ponga "no tener pareja". Así que dejemos de decir "estoy sola/o" cuando hablamos con alguien. Ese alguien ya es compañía y seguro que tenemos alguna más. A ver si nos atrevemos a darnos cuenta de dónde está. 


Es hora de poder ser libres y elegir sin aguantar los comentarios de los demás que te dicen lo que hacer. Es hora de dejar de sentir que el día de San Valentín tienes que hacer algo especial si tienes pareja, o de dejar de sentirte solo o sola porque no la tienes. Es hora de empezar a cuidar todas las relaciones que tenemos, que también nos dan amor!... Y empezar a querernos, que tampoco viene mal. ¿Que llevas meses deseando irte de Spa y no tienes pareja que te lo regale mañana? Pues regálatelo tú!! ¿Que llevas años esperando tener alguien a quien querer? Pues empieza por ti misma/o!

Quereros, quereros mucho, amig@s.
Aunque el otro o la otra no os quiera. 
Porque igual... de verdad,
probáis a admitir la realidad,
NO os morís por estar sin él / ella...
y hasta disfrutáis de vuestra vida.

Y tú ¿te vas a querer mañana (Y muchos días más)?

¿Te quiero más que a mi vida? Las pelis de final feliz que nos hemos "tragao"


Esta tarde estaba recorriendo los pasillos de un supermercado cuando en el hilo musical escuché una canción romanticona que decía "Tú llegaste a mi vida para enseñarme, tú, supiste encenderme y luego apagarme, tú, te hiciste indispensable para mi y... con los ojos cerrados te seguí..."

Camila. Mientes. 

Aunque no la traigo aquí para hacer una crítica de la canción, me recordó que tenía abandonado el blog desde que os prometí hablar del amor... y me ha parecido un ejemplo actual sobre cómo la idea de que existe una persona en el mundo indispensable e irrenunciable, que viene para salvarte de la "inmundicia", enseñarte el mundo y ser lo único en tu vida, no es algo de hace siglos, precisamente. Igual que tampoco está pasada de moda la frustración y el dolor cuando te das cuenta de que esa persona a quien pusiste en el pedestal más alto del mundo mundial, no era lo único en el universo, te hizo un daño que casi ni quieres recordar, y se te cayó en trozos, junto con el resto de los sueños que pusiste en ello.

Una canción más clásica (esta sí de hace unos añicos), nos cantaba con pasión "Te quiero más que a mi vida, más que al aire que respiro... eres mi vida y mi muerte, no debía de quererte, y sin embargo, te quiero". De hace unos años, decía, pero sus mensajes pueden parecer sacados de la más rabiosa actualidad de nuestras vidas. Para muestra de este pack amor-dolor, unas imágenes:

El amor es como una pelea. Ganes o pierdas duele.

No debería amarte... pero lo hago. 

Solo quiero que tú seas el único propietario, quiero darte todo, tu ausencia me mata. 

Sin ti me muero. Sin ti no soy nada. No quiero vivir si no estás a mi lado. Sólo me importa que tú me quieras. Soy tuya. Si te pierdo no quiero vivir en este mundo... y muchas más frases, parecen sacadas de una película romántica, pero las comparten personas reales de carne y hueso en las redes sociales (un dato: la página de Facebook "Te quiero más que a mi vida" tiene más de 13.000 fans).... pero además de en sus mensajes cotidianos, también están insertas en su "chip mental" o ideal de amor, y alguna que otra vez, éstas pueden ser buenas razones para crear confusiones o amores ciegos.

Y hablando de películas románticas, según nos dice la industria de Hollywood, las chicas las vemos con un bol enorme de helado de chocolate (o palomitas, en su defecto) y dos paquetes de kleenex al lado para llorar cuando nuestro novio nos deja. Y... ya sabemos, no hay nada mejor que hacer cuando tu novio te deja que sentir que a ti se te ha acabado la vida y hartarte de ver cómo Meg Ryan encuentra al amor de la suya, Bridget Jones elige entre el malote o el bueno, o el prota duro y rebelde de turno tipo Mario Casas se pasa dos horas de película en una historia de ida y venida "no sé si quiero a esta o a esta otra", para darse cuenta, al final del todo, de quién es la mujer que siempre había estado buscando detrás de esa apariencia de tío-duro-sin-sentimientos. Sin sentimientos él, porque en ese punto de la historia, tú ya te has convertido en una cebolla y tu sofá en un charco de lagrimones. Todo esto, según nos dice Hollywood, claro ;)

Kit Básico para superar una frustración: 
manta, lágrimas, peli de amor y helado de chocolate con cuchara sopera. 

Pero los mensajes sobre el amor ideal y conflictivo (pero que termina bien) están en todo tipo de pelis, no sólo en las pastelosas. Todos los héroes tienen una musa o mujer a la que aman, y que además, "tienen que salvar una y otra vez de todos los problemas" (porque ya sabemos que nosotras, nos metemos siempre en líos y necesitamos que nos salven...) y en película de acción que se precie, ha de ocurrir algún romancillo de por medio, si no, no tiene miga la acción. Da lo mismo que sus protagonistas sean piratas en el caribe, que aquel muchachito que vive una aventura rodeado de Transformers, para volver en la última escena con su novieta de morros sensuales y así hay finalfeliz+beso, o que sean Mr & Ms Smith, una pareja de espías, que se pasan toda la peli intentando matarse... para después descubrir que se querían.

Ay, el amor. El amor, lo puede todo, el amor mueve montañas, nos han dicho siempre.

El amor, da igual cómo, aparecerá algún día en tu vida y lo resolverá todo... o al menos lo recordarás eternamente, como la protagonista de Titanic, por ejemplo. ¿Nos hemos dado cuenta que toda la historia de la película de Titanic, romántica por antonomasia... ocurre... en una sola noche? ¡Una puñetera noche!. Vale que la escena de la mano marcada en el cristal del coche lleno de vaho, sexo y tensión, nos hizo estremecer, pero no deja de ser un rollo de una noche. Y con una sola bastaba para recordarle siempre... como su único y verdadero amor. Igual Jack era un gilipollas, pero a ella no le dio tiempo a saberlo: siempre le guardaría en lo más profundo de su corazón (aissss)

Titanic: el amor eterno más corto de la historia. 

No busquemos razones al corazón, nos dicen, ¡es AMOR!

Y así, aunque a veces en las comedias las tías sean estúpidas rubias histéricas, y a ellos nos los presenten en dos únicos modos: versión salidos o versión pagafantas, todo el mundo tiene un hueco para el amor ideal en el mundo del celuloide... hasta el duro Bruce Willis (que hace a las piedras parecer "blandiblu") sabe, en el último momento de su aventura, que el "quinto elemento", el más poderoso de todos, el único que salva definitivamente el mundo... es EL AMOR.

El imperturbable Bruce Willis encontrando el quinto elemento en el universo. 
Y no era lo buena que estaba la Jovovich. Era, por supuesto, el amor. 

En fin, que algunos guiones cinematográficos se empeñan en presentar el amor como algo irremediable, que no podemos evitar, por el que dar la vida entera.

Y no seré yo la que dé lecciones de guión, cine, ni de amor (que de esto último no sé si alguien deba darlas), ni recomendar dejar de ver películas (yo misma, no lo dejaría, con lo que me gusta).

El problema no está en ver historias ficticias tras la pantalla de ilusión y finales apoteósicos, sino en que algunas personas se empeñen en vivir una historia de "amor de cine", exponiéndose sin límites a esa idea de amor que todo lo puede y supera cualquier obstáculo, pero en la vida real, la de verdad: donde no hay protecciones, maquillajes, ni guiones escritos, a "tres metros sobre el cielo" no podrías vivir, y las balas matan.


¿Has amado alguna vez a alguien hasta llegar a sentir que ya no existes?, 
¿hasta el punto en el que ya no te importa lo que pase?, 
¿hasta el punto en el que estar con él ya es suficiente, 
cuando te mira y tu corazón se detiene por un instante?. 
Yo sí...” (El diario de Noa). 

¿Qué tiene de malo sentir que el amor te invada? Se preguntará alguien. Sentir amor nos hace humanos y sensibles, y estoy de acuerdo. Pero sentir amor quizá no pueda ser suficiente para todo. Quizá no pueda ser la respuesta para cualquier cosa, o no supere cualquier daño, sacrificio, dolor. Aunque a veces sintamos que el amor nos da la vida, no podemos dejar de respirar, por mucho creer que nos de vida. Lo cierto es, que si dejamos de respirar, nos ahogamos. Y ahí es cuando la historia de amor bella, perfecta y maravillosa que nos hemos creído, tiene un final que no esperábamos.

Ahí es cuando viene la frustración, los sueños rotos en mil pedazos, las desilusiones, las llamadas y las esperas, los intentos, las pesadillas, el sentir que se ha acabado el mundo. 

Y ahí es cuando empiezas a plantearte si ese ideal de amor que estabas buscando, es posible. Si esa persona con la que soñabas puede ser real, o no existe. Si te confundiste y viste cosas... que nunca existieron en realidad. Si igual estás mejor sin esa persona. 

Y aunque Hollywood se empeñe en reflejar que los tíos son muy duros, a ellos... también les pasa. Muchos guardan ideales del amor y se pasan la vida buscando la pareja perfecta... sin encontrarla. Y... ¿quién escapa a esa lucha que a veces se lleva nuestra cabeza y nuestro corazón? En eso, cualquiera puede perder, elegir enamorarse de algo que no es real, y que tenga que ganar la batalla la cabeza y no te quede otra que aceptar el fin del combate. ¿Cómo le/la dejo de querer? Nos preguntamos

La eterna lucha... ¿quién ganará?

Pero a ti que eres chica, hay un elemento que te pesa aún más. Se llama soledad. Es esa maldita idea que tienes en la cabeza de que sin un chico al lado no eres nada, porque toda chica necesita pareja. Que si no te quieren, es porque no vales lo suficiente. Que si no consigues pareja es porque tienes algún defecto. Y te repites la frase "estoy sola" con tanta frecuencia, que te pesa como una losa encima, con todas sus letras. S.o.l.a. La S te marea y no te deja pensar en nada más que buscar a alguien, donde sea. La o te encierra en la tristeza de tu habitación. La l te hace caer en brazos del primero que encuentras, y la a te termina rodeando y engañando de nuevo. Y es que a veces, por no estar solas, terminamos repitiendo historias negativas, cayendo en la miiisma historia de dolor una y otra vez. 

Quizá podemos hacer algo por evitar engancharnos en un mal amor, repensándonos las ideas que tenemos sobre el amor: qué buscamos, qué necesitamos... y si eso que necesitamos o queremos, está a nuestro alcance, o es una cúspide "de película".   

Si alguien te hace daño, si tu amor te duele tanto, si sientes que te mueres... quizá te estás empeñando en vivir una historia ideal de subidones emocionales que al final te van a terminar dejando pal arrastre. Si te empeñas en soñar con un amor perfecto, y encontrar un cielo lleno de corazones, a un héroe salvador, o a una bella princesa maravillosa que nunca tenga un sólo error... Es probable que algún día te caigas de esa nube de algodones que estás creando en la imaginación y no tengas a mano un botiquín de auxilios. Y para cuando te caigas, quizá te venga bien repensarte algunas cosas sobre tu idea del amor. 


Ilustración de Lyona


Sobre esto, y sobre cómo construir nuevos modelos de amor, nuevos mensajes que nos emocionen sin necesidad de morir, estuve pensando para un evento en el que participé en Santiago de Compostela en el mes de marzo (*) y seguí dándole vueltas cuando mi bloggeramiga June (marikazetari), se preguntaba si hay otra forma de enamorarse y de amar, que no sea la de este modelo tradicional de sufrimiento. Y aunque no quiero inventar un modelo de referencia, esta duda me anima a lanzar algunas preguntas, por si quieres encontrarle tus propias respuestas.

¿Te vas a empeñar en buscar a una persona ideal, tal y como un sueño?
¿Necesitas a alguien que llegue a tu vida para arreglarla?
¿Vas a lanzarte con ojos cerrados al dolor?
¿Necesitas tener alguien al lado, aunque sea a ratos mal, para sentirte "algo"?
¿Necesitas renunciar a todo por amor?
¿Vas a vivir tu vida centrada en otra persona?


Yo personalmente creo 
que querer a alguien no tiene por qué implicar renunciar a todo, 
olvidarme de mí misma, 
no valorarme si no estoy con alguien, 
pensar que mi pareja es lo primero… y yo lo último.

Que no es imposible querer a alguien y quererme a la vez. 

Y que lo peor que puedo hacer en mi historia es olvidarme de mí, 
la persona con la que pasaré toda la película del principio al fin, 
porque, incluso aunque tenga acompañante, 
la "prota" de mi vida, soy yo. 

Continuará. 


(* Nota para el personal profesional interesado, próximamente, cuando acabe la reforma de mi espacio en la que estoy metida, prometo materiales, ponencias y presentaciones. Gracias por la espera)